Por considerarlo de interés para la fanaticada local, reproducimos el siguiente artículo cuyo título original es ‘Entiendo que no entiendo’ …

JOSÉ JUAN VÁZQUEZ

Tras la ira desatada por los aficionados de Unión Laguna por el cambio que llevó a Ricky Álvarez al equipo Leones, los dueños de ambas organizaciones decidieron que el símbolo de la novena de Yucatán, Jesús Valdez llegara a Vaqueros.

Pero, ¿qué necesidad? Sinceramente entiendo que no entiendo. Fue desprender de raíz la necesaria identidad de dos peloteros estrellas de la Liga Mexicana y dos regiones beisboleras y conocedoras del Rey de los Deportes.

Los Arellano Hernández prostituyen la Liga con su multipropiedad

Mi pregunta es: ¿Dónde está el presidente de la Liga Mexicana de Béisbol para detener estos movimientos? Quienes jugamos en ligas virtuales (fantasy league) requerimos de autorización de todos los participantes para autorizar un cambio de peloteros.
En Grandes Ligas, no se concreta un movimiento de intercambio de jugadores hasta que el comisionado da el visto bueno, entonces, ¿dónde está la máxima autoridad de nuestro béisbol?

La Liga Mexicana tiene varios frentes abiertos desde antes de comenzar la actual temporada, como el tema de los jugadores de doble nacionalidad o el límite de peloteros extranjeros pero ahora incumbe a quien se debe el espectáculo, la afición.
Al enojo que incumbe a la Comarca Lagunera y Yucatán se debe agregar la molestia que se vive en Puebla por el desmantelamiento de los Pericos a favor de Acereros de Monclova.

En Tabasco, los aficionados de plano abandonaron a los Olmecas, aunque ese asunto es por el pésimo manejo de la franquicia que los tiene en una temporada terrible. En Durango, los peloteros extranjeros del equipo Generales de plano se negaron a jugar en días anteriores
por la falta de pago.

En medio del deseo del presidente interino de la Liga Mexicana de Béisbol, Javier Salinas por amplir la actividad del circuito de verano, primero deberá meter en orden a las 16 franquicias y 13 propietarios de equipos, quienes están erosionando el espectáculo y provocado el enojo de los fanáticos.

El buen trato al aficionado no se limita a ocupar un lugar en el estadio, también se relaciona con el manejo de las franquicias.

Una cosa es enojarse por perder un juego y otra muy distinta es que la molestia sea por tener que soportar una decisión unilateral, como es el cambio desigual en condiciones deportivas, entre equipos del mismo propietario.

El Cacao Valdez, adiós a los días felices en Yucatán …

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